Un buen puñetazo en el ojo

September 10, 2013

Para estar al tanto de todo lo que nos interesa años atrás leíamos la prensa por la mañana. Ahora hemos de hacer una criba a través de los centenares de emails, tweets, newsletters, whatsapps… que recibimos en nuestra pantalla, fija, móvil o tablet


Si nos centramos en redes como linkedin, una de las ventajas es que puedes tener acceso a una información fresca de temas profesionales que te interesan, clonada o trabajada, pero siempre en gran cantidad. Hasta tal punto que para no caer en la “infoxicación”, debemos establecer sistemas o controles que nos ayuden a discernir.


Sí, ya se sabe que estamos en una época de compartimiento y socialización de la información. Pero, o quizás, debido a su abundancia una de las cosas que se observan desde hace tiempo en esta red, así como en otras redes, blogs o revistas online es la ¿escasa?,  más bien mínima interacción que hay entre los innumerables artículos que se publican diariamente.


Partimos de la base de que lo que publicamos es para que sea leído. Pero también para que provoque feedback. Por eso lo hacemos, ¿no? Y también, no nos engañemos, para estar situados en el pedestal del reconocimiento digital, hacer branding, generar contactos…


A título personal reconozco que ante la inmensa cantidad de informaciones que me llegan diariamente, la primera criba la realizo a través de los titulares. Si no me provocan interés, los descarto sistemáticamente. ¿Riesgo de perder información de interés? Sí, pero “time is time” que dirían.


Aquí es donde surge uno de las discusiones más en boga, y con razón: cómo generar contenidos de interés.

 

Pero vayamos un paso atrás, o delante, según se mire. Si además de “estar presentes” queremos informar a nuestros partners, amigos, followers o incidir en nuevos contactos de forma efectiva tenemos que esforzarnos en que no solo el contenido, reproducido o trabajado, sea de interés sino que además destaque. Y ese aspecto que a menudo se olvida, comienza por trabajar los titulares.


Es curioso, en una época en la que nos hemos habituado a comprimir la información en 140 caracteres, en que queremos, tenemos o necesitamos estar presentes en todos los foros donde se dice algo, es curioso insisto en que no trabajemos más y mejor, no le demos la importancia a la llamada de atención que supone un titular.

 

Sí, esa pequeña frase, ese puñetazo en el ojo (gracias Ogilvy)  que hace que otros presten atención a lo que decimos. Es como un grito o una llamada de atención.

 

El titular, ese texto corto que sirve para llamar la atención sobre lo que queremos decir y que ha de pelear por sobrevivir entre ingentes cantidades de titulares, es el “eslogan” periodístico. Los libros de estilo de los diarios de más renombre y sus redactores jefe ya sentaron cátedra desde hace décadas. Y muchas campañas publicitarias también.


Este comentario es aplicable a la comunicación y a cualquier acción de carácter promocional en la que queremos vender algo, sea nuestra imagen personal o nuestro producto, servicio u opinión.


Es cierto que es una técnica esencialmente periodística si hablamos de artículos o informaciones, pero debemos hacer no solo un esfuerzo de síntesis sino de creatividad para “vender” nuestro mensaje. Hemos de ser capaces o por lo menos intentarlo, por nuestro interés y por el de la colectividad que nos acompaña, que el titular, o envoltorio sea atractivo, provoque la necesidad de abrirlo para ver qué hay dentro.


Lo que nos encontremos es harina de otro costal. Y más adelante hablaremos de ello también.

 

¿Hablamos?

 

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